
Tengo hambre,
abro la nevera y no veo nada que me guste,
quizas sea que todo es tan tangible y tan apetitoso,
que busco lo que no puede estar en una nevera,
todos estan sentados en la mesa, esperandome para cenar,
yo sigo buscando, en mi cocina,
algo que de verdad me quite este horroroso apetito.
me siento a pensar, miro por la ventana,
todas las ventanas emiten luz,
las calles solitarias dejan hablar al viento,
y pregunto a la noche por ese manjar,
que sacie mi hambre esta noche.
no hay tiempo de seguir buscando
me llaman para cenar,
antes de comenzar,
me siento, y mi alma me susurra,
no tengas miedo, es noche buena,
mi apetito queda satisfecho,
porque los demás tambien lo estan.
Pero, aun tengo apetito,
y ya se porque,
es el apetito de un niño sin familia,
es el apetito de un pais en guerra,
es el apetito de la injusticia.
la navidad no es un lujo,
es un sentimiento del que todos tenemos derecho a coger un pedacito de ella.
Mi apetito me seguirá pidiendo ese pedacito, por mi, y por los demás.
Y con esperanza esperare el dia en que en todo lugar, haya nadivad para cenar.